Aprendiendo a amar, aprendiendo a soñar, aprendiendo a crecer, aprendiendo a ser feliz, aprendiendo... a VIVIR.
miércoles, 31 de diciembre de 2025
Sobran Los Motivos
lunes, 10 de marzo de 2025
Mi nuevo alter ego
Mari Pili es como llama, llamamos, Tamara y yo a ese alter ego que toda mujer de nuestra generación tiene dentro. Ése que te lleva a la duda y cuestionamiento constante, que te plantea que no eres suficiente... suficientemente independiente, suficientemente capaz, suficientemente culta, suficientemente inteligente, guapa, equilibrada, buena madre,... no eres suficiente. Y como no eres suficiente, accionas mecanismos de defensa o de auto-ataque que acaban llevándote donde no quieres. Actúas desde el miedo, no desde el amor a tí misma. Ésa es Mari Pili. Una cabrona machista de cuidado.
Con Mari Pili hay que aprender a convivir, porque no se va a ir nunca. Hay que aprender a detectar cuándo aparece, cuándo te habla y te intenta manejar... y abrazarla, calmarla, y decirle bajito y con mucha dulzura que la ves, pero no toca... No es necesario me hables. Yo ya sé quién soy, quién eres tú. Te veo. Me veo. Y decido. Decido no accionar, decido no creerte, decido decirte NO como tantas otras veces desde mi infancia te he dicho que sí. Yo y miles de mujeres. Sí soy suficiente. Sí me quiero. A tí también Mari Pili, porque eres parte de mí. Pero te abrazo y te calmo. No es ahí. No toca. No te valido.
Hace no mucho pusimos nombre (Óscar lo hizo) a mi nuevo alter ego: BUDAMER. Budamer es la "súper Mer", el gran ojo que todo lo ve y que maneja los hilos. En la metáfora del carruaje sería quien maneja las riendas, viéndolo todo e indicando hacia dónde quiere ir. Es esa Mer que ve a la Mer asustada y a la confiada, a la Mer sociable y a la que quiere cueva, a la que cree en ella y a la que se auto-sabotea, a la que perdona y a la que no olvida,... la súper Mer.
Esa Mer tiene un trabajo importante y muy difícil. Observar, escuchar, respirar y decidir. Decidir cuál de todas las Mercedes que intentan accionar, llevar el carruaje, quiere ser. Es la que se cuida, la que cuida de todas. O la que debería hacerlo al menos, porque no siempre puede. Y es que el trabajo de BudaMer es harto difícil. Porque lo que la emoción dice, lo que la Mer entusiasta y confiada grita que quiere por cada poro de su piel, es de tal intensidad, que acallarlo, decirle que NO, controlar la acción... es una empresa más que complicada. A veces imposible.
Es una batalla tremenda la que sostiene. Día tras día, hora tras hora. No es fácil, pero es la forma. Mirar de frente las distintas versiones de una misma y tener la templanza, corage y fuerza para decidir correctamente y sostenerlo en el tiempo. Sin culpa, sin exigencia, aceptando que no siempre se puede, que hay días que fallas, que escuchas a la otra Mer, a la tremendamente emocional, y accionas, y... No pasa nada. Lo estás haciendo bien. Esa Mer también eres tú y, como Mari Pili, siempre va a estar. Pero cada día la detectarás antes y te costará un poquito menos saber si es su momento o no. Y algún día, conseguirás que todas ellas estén en sintonía, porque en el proceso de no accionar habrás aprendido definitivamente lo que es mejor para tí. Desde el amor, no desde el miedo.
Bienvenida BudaMer. Te veo.
sábado, 8 de marzo de 2025
Acción poética
Este año no he despertado con mi monilla en su noveno cumpleaños... así que al clásico caminito de velas con su cartel luminoso final, le ha sustituido una "acción poética" en su ruta al cole...
¡Por 9 años de magia y muNchos más!
"Te quiero cambados" Carmela.
miércoles, 26 de mayo de 2021
Sólo sé que no se nada
Esa sensación de andar perdida de manera contínua. De no encontrar nunca un punto de luz sin dudar del mismo. Así vivo, así ¿soy? "No Mer, así estás, no eres" - me digo. Pero no, no tengo tan claro eso. Lo hago con la boca pequeña porque en realidad no puedo identificar desde cuando me encuentro así. Algo que se mantiene tanto tiempo no puede ser un estado sino una parte de tí, ¿no?
A veces no sé quién soy, ni qué opinión tengo sobre las cosas. Ni tan siquiera si tendría que tener opinión. Prefiero no tenerla, me abruma tener que informarme, pensar, elegir... A veces creo ver atisbos de alguien que anda por ahí silenciada y tiene momentos de conexión con el mundo. ¿Esa soy yo? No lo sé. Quizá sólo sea una careta más. Tengo muchas, soy consciente. No me dejo ir. No me dejo llevar. No me dejo ser. A veces, muchas veces, me veo y no me gusto. Nada. No quiero seguir viviendo siendo ésta. Ésa. ¡La que sea! No quiero. Quiero que se vaya, que me deje. Quiero ser...
Hay veces que me gustaría hacer esto o aquello. Veces en que me ilusiono con la imagen mental que proyecto de ese acto. Unas vacaciones, una escapada, una quedada, una tarde de jardín,... Pero luego llega el momento de organizar y... pierdo fuelle. Me agobio. Me bloqueo. No puedo pensar. No puedo elegir. Ya no tengo ilusión. Ya no tengo interés ni ánimo. La sensación de asfixia acalla la ilusión. O ¿quizá es que no me apetecía de veras? Quizá me apetecía mejor esto otro... pero hay que organizar... No. No tengo ganas. Quizá no tenga ganas de nada. Quizá sólo quiero quedarme en mi casa, tumbada, sin más. Se está muy bien en el sofá de casa. O en la cama.
Quiero hablar pero no identifico con quién hacerlo. Quiero hacer, pero con quién. Él sería un perfecto compañero. Él tiene otros intereses. Él no es. Antonio no. Bueno pues me voy sola. Visualizo. Comienzo. Me canso, me aburro,.. Me desilusiono de nuevo. Tampoco esto es.
Pues me meto en mi cueva. Sólos los tres. No necesito a nadie ni nada más. Estamos bien. Planeemos. Busquemos. Hagamos. Pero yo no tengo fuerzas de tirar. Estoy cansada. Me pesa el cuerpo y el alma. ¿Realmente estamos bien? ¿Se puede estar bien así? ¿Pueden estar bien así?
NO soy buena compañía. NO soy buena para nada. Soy un puto desastre. Un trapito que no sabe para dónde tirar, cómo ni con quién. Tristeza, desidia, apatía, anhedonia,... No se puede dar nada desde ahí, desde ese punto. AL menos no se puede dar nada bueno. No tengo nada que aportar. ¿Hay que aportar? ¿Hay que aportar o hay que ser? Pero ¿quién soy?

