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miércoles, 31 de diciembre de 2025

Sobran Los Motivos

Me he topado con esto por la red y no sólo me ha encantado sino que también me ha transportado a un pasado confuso, complicado, en el que sacamos ganas para compartir motivos por los que sonreír. 

Leo esta lista y sonrío con muchos de los que ha compartido Emma; las buenas conversaciones (hay con algunas personas que hablaría toda una vida), los ataques de risa (con Carmela), el mar (qué decir del mar si lo es todo), ser capaz de dejar de fumar (2026, te toca), que deje de doler (también toca), que el médico diga que es benigno (no puedo dejar de pensar en ti), que los malos no se salgan con la suya (o si, qué más da), perder el miedo (a que no me quieran, sobre todo), algunas noches en vela (pocas para mi, pero qué noches),... Y me nace el añadir. Añadir una canción a pleno pulmón, un paseo por el río viendo y escuchando pajaritos que también añoran volar, una ruta por la amalgama de verdes y grises, un café calentito en mi sofá con el sol recién levantado dándome en la cara,... 

Y me escribe gente y añade. Y la lista crece. Añaden una ducha calentita cuando estás helada, los níscalos, ver que una de tus series favoritas tiene nueva temporada disponible, un abrazo calentito, ¡un vermut!, que te rasquen en la espalda, la arena calentita de la playa, una masita de chorizo de Ronda, haberte conocido,... Y sonrío. 

Sonrío porque en realidad, sobran los motivos. 

FAMILIA, Tetas, Britneys, Grinchs, Familifláuticas, Lope, Caminantes, Nosotras, Charcues, PasarloBien, Juernes, Mujeres8M, G7, Ruedas, Sobris, Gastos, PinkTeam, LasDeAlcalá, Moverte, FamiliasWaldorf, Blas, CARMELA,...

¡¡¡GRACIAS por ser y por estar!!!

¡FELIZ 2026!





lunes, 10 de marzo de 2025

Mi nuevo alter ego

Mari Pili es como llama, llamamos, Tamara y yo a ese alter ego que toda mujer de nuestra generación tiene dentro. Ése que te lleva a la duda y cuestionamiento constante, que te plantea que no eres suficiente... suficientemente independiente, suficientemente capaz, suficientemente culta, suficientemente inteligente, guapa, equilibrada, buena madre,... no eres suficiente. Y como no eres suficiente, accionas mecanismos de defensa o de auto-ataque que acaban llevándote donde no quieres. Actúas desde el miedo, no desde el amor a tí misma. Ésa es Mari Pili. Una cabrona machista de cuidado.

Con Mari Pili hay que aprender a convivir, porque no se va a ir nunca. Hay que aprender a detectar cuándo aparece, cuándo te habla y te intenta manejar... y abrazarla, calmarla, y decirle bajito y con mucha dulzura que la ves, pero no toca... No es necesario me hables. Yo ya sé quién soy, quién eres tú. Te veo. Me veo. Y decido. Decido no accionar, decido no creerte, decido decirte NO como tantas otras veces desde mi infancia te he dicho que sí. Yo y miles de mujeres. Sí soy suficiente. Sí me quiero. A tí también Mari Pili, porque eres parte de mí. Pero te abrazo y te calmo. No es ahí. No toca. No te valido. 

Hace no mucho pusimos nombre (Óscar lo hizo) a mi nuevo alter ego: BUDAMER. Budamer es la "súper Mer", el gran ojo que todo lo ve y que maneja los hilos. En la metáfora del carruaje sería quien maneja las riendas, viéndolo todo e indicando hacia dónde quiere ir. Es esa Mer que ve a la Mer asustada y a la confiada, a la Mer sociable y a la que quiere cueva, a la que cree en ella y a la que se auto-sabotea, a la que perdona y a la que no olvida,... la súper Mer. 

Esa Mer tiene un trabajo importante y muy difícil. Observar, escuchar, respirar y decidir. Decidir cuál de todas las Mercedes que intentan accionar, llevar el carruaje, quiere ser. Es la que se cuida, la que cuida de todas. O la que debería hacerlo al menos, porque no siempre puede. Y es que el trabajo de BudaMer es harto difícil. Porque lo que la emoción dice, lo que la Mer entusiasta y confiada grita que quiere por cada poro de su piel, es de tal intensidad, que acallarlo, decirle que NO, controlar la acción... es una empresa más que complicada. A veces imposible. 

Es una batalla tremenda la que sostiene. Día tras día, hora tras hora. No es fácil, pero es la forma. Mirar de frente las distintas versiones de una misma y tener la templanza, corage y fuerza para decidir correctamente y sostenerlo en el tiempo. Sin culpa, sin exigencia, aceptando que no siempre se puede, que hay días que fallas, que escuchas a la otra Mer, a la tremendamente emocional, y accionas, y... No pasa nada. Lo estás haciendo bien. Esa Mer también eres tú y, como Mari Pili, siempre va a estar. Pero cada día la detectarás antes y te costará un poquito menos saber si es su momento o no. Y algún día, conseguirás que todas ellas estén en sintonía, porque en el proceso de no accionar habrás aprendido definitivamente lo que es mejor para tí. Desde el amor, no desde el miedo. 

Bienvenida BudaMer. Te veo.   

sábado, 8 de marzo de 2025

Acción poética

Este año no he despertado con mi monilla en su noveno cumpleaños... así que al clásico caminito de velas con su cartel luminoso final, le ha sustituido una "acción poética" en su ruta al cole... 

¡Por 9 años de magia y muNchos más! 

"Te quiero cambados" Carmela. 



miércoles, 26 de mayo de 2021

Sólo sé que no se nada

Esa sensación de andar perdida de manera contínua. De no encontrar nunca un punto de luz sin dudar del mismo. Así vivo, así ¿soy? "No Mer, así estás, no eres" - me digo. Pero no, no tengo tan claro eso. Lo hago con la boca pequeña porque en realidad no puedo identificar desde cuando me encuentro así. Algo que se mantiene tanto tiempo no puede ser un estado sino una parte de tí, ¿no?

A veces no sé quién soy, ni qué opinión tengo sobre las cosas. Ni tan siquiera si tendría que tener opinión. Prefiero no tenerla, me abruma tener que informarme, pensar, elegir... A veces creo ver atisbos de alguien que anda por ahí silenciada y tiene momentos de conexión con el mundo. ¿Esa soy yo? No lo sé. Quizá sólo sea una careta más. Tengo muchas, soy consciente. No me dejo ir. No me dejo llevar. No me dejo ser. A veces, muchas veces, me veo y no me gusto. Nada. No quiero seguir viviendo siendo ésta. Ésa. ¡La que sea! No quiero. Quiero que se vaya, que me deje. Quiero ser...

Hay veces que me gustaría hacer esto o aquello. Veces en que me ilusiono con la imagen mental que proyecto de ese acto. Unas vacaciones, una escapada, una quedada, una tarde de jardín,... Pero luego llega el momento de organizar y... pierdo fuelle. Me agobio. Me bloqueo. No puedo pensar. No puedo elegir. Ya no tengo ilusión. Ya no tengo interés ni ánimo. La sensación de asfixia acalla la ilusión. O ¿quizá es que no me apetecía de veras? Quizá me apetecía mejor esto otro... pero hay que organizar... No. No tengo ganas. Quizá no tenga ganas de nada. Quizá sólo quiero quedarme en mi casa, tumbada, sin más. Se está muy bien en el sofá de casa. O en la cama.

Quiero hablar pero no identifico con quién hacerlo. Quiero hacer, pero con quién. Él sería un perfecto compañero. Él tiene otros intereses. Él no es. Antonio no. Bueno pues me voy sola. Visualizo. Comienzo. Me canso, me aburro,.. Me desilusiono de nuevo. Tampoco esto es.

Pues me meto en mi cueva. Sólos los tres. No necesito a nadie ni nada más. Estamos bien. Planeemos. Busquemos. Hagamos. Pero yo no tengo fuerzas de tirar. Estoy cansada. Me pesa el cuerpo y el alma. ¿Realmente estamos bien? ¿Se puede estar bien así? ¿Pueden estar bien así?

NO soy buena compañía. NO soy buena para nada. Soy un puto desastre. Un trapito que no sabe para dónde tirar, cómo ni con quién. Tristeza, desidia, apatía, anhedonia,... No se puede dar nada desde ahí, desde ese punto. AL menos no se puede dar nada bueno. No tengo nada que aportar. ¿Hay que aportar? ¿Hay que aportar o hay que ser? Pero ¿quién soy?

martes, 18 de agosto de 2015

Hoy sí te he visto

Desde hace unas semanas vengo sintiéndome como Rachel en Friends en el siguiente episodio:


Sí, vamos a ser PAPÁS. Lo escribo y sigue pareciéndome que la cosa no va conmigo, que es un sueño, algo que le ocurre a alguien cercano, pero no a mí. Primero fue la incredulidad asociada a la espera, a esa espera que algunos tienen la suerte de no experimentar. Tu cuerpo, tu alma, se ha protegido contra las continuas visitas del "no" y ya no espera la llegada de un sí. Después fue la desconfianza de la suerte. No podía haber sido "tan fácil", no nos podía haber tocado la lotería. Estos tres primeros meses los he pasado eclipsada por un algo que me decía que no me lo creyese. Esto no iba conmigo.

Pero hoy todo ha sido diferente. Cuando la doctora le daba golpecitos para forzarle a que se moviera y poder así medirle el pliegue nucal, y le veías moverse... ¡¡¡Emoción pura!!!. Primero de un lado, luego de otro, luego se estiraba y se quedaba ties@, ties@... Se me siguen saltando las lágrimas. Esa lágrimas de felicidad que no habían salido a pasear hasta ahora. Hoy sí te he visto y ha sido uno de los momentos más emotivos de mi vida. Suena a cliché, lo sé, pero es un cliché real, mío, nuestro. Voy a ser mamá. HOY SÍ TE HE VISTO. 


jueves, 11 de septiembre de 2014

Mi signo es Pecas...

Hace un par de años coincidí en un centro con personal cualificado en Lengua de Signos, Braille, discapacidad auditiva y visual (mi Loli y mi Inma, so guapas). Teníamos alumnado que padecían estas discapacidades, y había gente dedicada al apoyo y complementación de su formación. La experiencia para mi fue bonita, aunque muy frustrante, pues mi desconocimiento y ausencia de preparación, no me permitía darle a esas alumnas todo lo que merecían para una atención completa (la que recibían el resto de compañeros). 

Aquel año empecé a interesarme por la formación en Braille, LSE y este tipo de necesidades educativas. ¡¡Cuánto que aprender!! Lo hacía como hobbie, de estas formaciones que no pesaban... De esas que sólo se hacen con determinadas edades y en muy pocas ocaciones en la vida (al menos en mi caso)... De esas en las que se disfruta. 

Hace apenas unos días, sin esperármelo y poniendo mi vida y la de Antonio del revés, me ha llegado la posibilidad de abordar un trabajo más profundo con niños con estas discapacidades. El lunes comienzo lo que sé de antemano que será un año intensísimo en cuanto a aprendizaje personal, profesional, retos y satisfacciones. Y, aunque ahora siento miedo escénico de no estar a la altura de sus necesidades, sé que daré lo mejor de mí misma por y para ellos. Porque me encanta mi trabajo. Porque se me da bien. Porque yo lo valgo. ¡¡¡Comienza la aventura!!!