Me he pasado el verano agradeciendo.
Me agradecí a mí misma aquellos días de julio en Carcabuey, que me atreviera a terminar de colocar lo vivido. Mirar de frente, aceptar, soltar,... es lo más sanador que se puede hacer por una misma. Sanador, liberador y necesario para luego poder volar.
¡Y vaya que si he volado!
Empezó mi Patri uniendo en un festival de ternura a tanta gente bonita, como sólo podía hacer ella. Con sólo aquellos dos días, yo ya estaría sobradamente agradecida para todo el verano, pero no sabía ni podía imaginar entonces que sería sólo el principio.
Andar más de 200km de la mano, de tu mano, ha sido la experiencia más reveladora que he vivido estos dos meses. Tomar conciencia de que existe al menos alguien como tú, Patri, con esa mirada, esa dulzura, esa capacidad para amar a toda persona y ser vivo sin excepción. Te admiro, eres ejemplo, eres esperanza para mí. Haces la vida infinitamente más bonita. Te quiero, amor.
Andrea, Doménico, Mónica, Maxi, Chuso, Paco,... ¡por la Virgen de Logroño que nos alegrásteis el camino y colmásteis de amor también! Deseando volver a compartir vida con vosotr@s.
Agradecí también la alegría, actitud, respeto, cariño, ilusión,... con la que 28 personas de distintas casas nos elegíamos para compartir 9 días juntos en un país ajeno. Fue una experiencia también maravillosa poder disfrutar de cómo los peques conocían una cultura tan distinta juntos, de sol a sol, incluso a veces acostándonos a nosotros. Anécdotas como ser parte del equipo pepinoria o el por qué del apodo "Green",... se quedarán para siempre en mi recogido cuerpito.
El eclipse son mi niña, los cafecitos con mi papi, la vulnerabilidad charcue compartida, el reencuentro con Jordi, ¡con mi Paco!, las charlas con Migueh, con Noa, ¡las risas con Lálex!,... El 15 de agosto mandaba un audio antes de dormir en el que decía "la vida es muy bonita, la gente que nos rodea es muy bonita, el amor que nos llega es muy bonito, y estoy muy feliz". MUY FELIZ.
Y aún faltaba lo mejor. Sabía que este verano quería, necesitaba, ponerme a prueba. Apuntaba lejos y no ha hecho falta tanto. He pasado 5 días a solas conmigo aquí "al ladito", y han sido los mejores del verano. He concentrado más lágrimas de alegría que en los últimos años. He sido plenamente feliz, volviendo absolutamente enamorada de quién soy. Y es que ¡soy muy grande!
Ayer cerré el verano compartiendo con mi madre una maravillosa hora a Córdoba y no podía pensar nada más que en lo afortunada que soy.
Me he pasado el verano agradeciendo y quiero terminarlo igual: GRACIAS VIDA, GRACIAS AMIG@S, GRACIAS MER.